Un recinto de cultura y prestigio

El Palacio de Iéna resume, por solo, todas las innovaciones arquitectónicas y técnicas introducidas por Auguste PerretEn este sentido, ocupa un lugar privilegiado dentro de su obra. Compendio arquitectónico, el Palacio de Iéna pone de relieve que la combinación de figuras simples (rectángulo, triángulo, círculo) puede dar lugar a formas elegantes y nuevas.
 
Sala hipóstila

Debido a sus dimensiones colosales, la sala hipóstila (sala con un techo sostenido por columnas) da fe de la voluntad de Auguste Perret de convertir el Museo de Obras Públicas en un lugar destacado para exponer las obras maestras de la ingeniería civil francesa: dieciocho metros de anchura por sesenta metros de longitud, con grandes ventanales. El techo de la sala hipóstila está sustentado, en su centro, por dos filas de diez columnas acanaladas troncónicas de cerca de siete metros de altura, separadas por un espacio de seis metros. Contrariamente a las columnas exteriores, éstas no tienen capiteles.

 

Auguste Perret quiere que la sala hipóstila, principal lugar de exposición del Museo de Obras Públicas, sea amplia y luminosa para que el visitante se oriente fácilmente. También quiere un museo multifuncional y adaptable. Así pues, el conjunto se concibe como “un vasto refugio a todos los efectos. Hoy puede contener instrumentos de ingeniería civil y mañana pueden exponerse esculturas”.

La exposición de maquetas y artefactos de obras públicas explica también por qué Auguste Perret optó por los enormes ventanales, al no tener las restricciones de iluminación que se imponen, por ejemplo, en el caso de exhibir obras pictóricas.

El mobiliario de la sala hipóstila se instaló en 1987. Fue realizado por Pierre Paulin en el marco de un encargo público de la Delegación de Artes Plásticas. Pierre Paulin quería que su mobiliario armonizara con el estilo del edificio: butacas azules, que recuerdan, por el uso de las formas triangulares, el ritmo de las celosías del Palacio; alfombras azules y blancas y mesas de madera de sicomoro. Estos conjuntos, distribuidos a ambos lados del pasillo central, forman salones, en cuadrados delimitados por las columnas, donde los consejeros pueden trabajar y reunirse.

En la sala hipóstila se encuentran también los bustos de los presidentes del Consejo Económico, Social y Medioambiental fallecidos: Léon Jouhaux (1879-1954) de Carlo Sarrabezolles (1888-1971), Émile Roche (1893-1990) de Léopold Kretz (1907-1990) y Gabriel Ventejol (1919-1987) de François Cacheux. También se pueden admirar dos tapices de Aubusson a partir de unos cartones de René Perrot (1912-1979), titulados “Exotismo” y “De oro y azul”, realizados en 1957.

Hemiciclo

Auguste Perret optó por habilitar, en la rotonda del Museo de Obras Públicas, una sala en forma de anfiteatro, con un diámetro de einticinco metros, para poder celebrar conferencias con proyecciones cinematográficas.

Actualmente, el hemiciclo alberga los 233 escaños de los miembros del CESE. En la tribuna hay cien localidades reservadas al público y a la prensa. Es aquí donde el Consejo Económico, Social y Medioambiental vota solemnemente sus dictámenes para el Gobierno. El hemiciclo, cuya construcción fue supervisada personalmente por Auguste Perret entre 1937 y 1946, está cubierto por una doble cúpula.

La cúpula interior está formada por nervaduras radiantes de hormigón armado entre las que se colocaron adoquines de vidrio, un material excelente para garantizar una buena acústica y aportar una iluminación tamizada.

Para aumentar la luminosidad del hemiciclo, se instaló una araña monumental, diseñada por Serge Macel.

En el interior del hemiciclo, se pueden admirar, encima de la tribuna del Presidente del Consejo Económico, Social y Medioambiental, tres tapices gobelinos: “El otoño” (1951-1953), “El invierno” (1952-1954) y “El agua” (1950-1953) según diseño de Marcel Gromaire (1892-1971). El fresco que hay en el vértice de la parte interior de la cúpula es de Jean Souverbie (1891-1981).

Escalera monumental

Desde el vestíbulo se accede a los niveles superior e inferior del Palacio por una escalera monumental de doble revolución, en forma de corazón o de herradura.

Esta escalera, famosa en las escuelas de arquitectura de todo el mundo, supuso el mayor reto de construcción del Palacio de Iéna debido a los problemas surgidos para realizar su encofrado.

El equilibrio se obtiene mediante un sutil juego de voladizos. Efectivamente parece que la escalera no se apoye en nada. Libre en su volumen, se trata de un elemento vivo de la arquitectura y parece aguantarse sola desde el primer hasta el tercer piso, aunque las ménsulas puntuales y los empotramientos en los suelos la unen a las vigas de la fachada en el patio y la rotonda.

La barandilla de hierro forjado fue realizada por el artista herrero Raymond Subes (1891-1970), que utilizó la inicial de su propio apellido como motivo decorativo. Los escalones son de piedra de Vaurion.

La escalera monumental comunica todos los espacios de trabajo de los consejeros (mesas de los dieciocho grupos, salas de reunión de las secciones y delegaciones, hemiciclo) y agentes del CESE.